Sor Juana en boca de todos
La lectura de enero de Muchachas que leen muchachas fue El sueño o Primero sueño de sor Juana Inés de la Cruz, ¿ya lo leyeron? Me resultó muy interesante la lectura tanto por el tema como por la trama: en parte es sobre la búsqueda del conocimiento, intentar saber todo o sobre todo (no sé ustedes, pero ¡qué gran crisis pasé cuando me agobiaba pensar que nunca iba a poder saberlo todo!) y darse cuenta de que, aunque tengamos un alma inmortal, sigue siendo inferior a aquel que todo lo sabe y todo lo entiende.
Claramente es muy burdo mi resumen, ¿qué más puedo decir si solo lo he leído un par de veces? Pero si quieren saber un poco más, recomiendo este texto de una de las Muchachas, Elena, quien condujo la sesión sobre Primero sueño.
Han pasado ya varias semanas de la lectura conjunta del poema, pero una cosa sigue dándome vueltas: la escritora mexicana es conocida por muchos, creo que principalmente por su célebre participación en los billetes mexicanos (estaba en el de 200, ya no sé en cuál está ahora), pero para otros como yo también estuvo en los libros de texto de primaria y secundaria. ¿Cuánta de la gente que hemos leído sobre ella la hemos leído a ella?
Digo, solo lo pregunto por curiosidad, la verdad es que me parece que sor Juana es más conocida que accesible a la lectura por dos razones principales:
- Muchos de los referentes mencionados por la voz narrativa del poema ya caducaron, por ejemplo el entendimiento que se tenía en la época de sor Juana de la anatomía humana y el funcionamiento de los órganos internos.
- La sintaxis barroca, a veces tan alejada de nuestra forma de componer ideas y oraciones, que hace que sientas que te estás perdiendo de algo mientras le echas un ojo a la rima y otro a tratar de componer el rompecabezas de palabras de alguna manera que tu mente pueda entender.
Justo por ese par de razones esta fue como la cuarta vez que intenté leer el poema, ¡por fin lo logré! Fue difícil, la verdad, pero mucho menos de lo que esperaba gracias a la versión anotada en la que no solamente se explica el léxico difícil de entender, sino también este par de obstáculos que mencioné.¹ Lo que yo hice fue leer primero el poema con todas las notas, releer fragmentos para verificar que hubiera entendido y así hasta terminar. Luego le di una segunda vuelta sin las notas para disfrutar de la belleza de la composición:
la vista perspicaz, libre de antojos,
de sus intelectuales bellos ojos
(sin que distancia tema
ni de obstáculo opaco se recele,
de que interpuesto algún objeto cele),
libre tendió por todo lo crïado:
Si les interesa leerlo, está esta versión en la que viene primero el poema anotado y al final de corrido, en caso de que les estorben las notas entrometidas. También está en Obras completas I: Lírica personal del FCE. De cualquier manera, si se animan a leerlo, cuéntenme cómo les fue.

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