¿Por qué leer Temporada de huracanes?

Esperé cuatro años para leer Temporada de huracanes, la novela de Fernanda Melchor. En esos años nunca dejé de verla: en las manos de mis compañeros de trabajo, en el transporte público, mencionada en internet por gente a la que sigo e incluso en redes sociales, donde se supone que todo es más efímero.

    En un pueblo llamado La Matosa, unos niños encuentran un cadáver flotando en un canal. En los siguientes capítulos los habitantes del pueblo —en mi mente es una ranchería, pero no recuerdo si se menciona realmente— dan su testimonio sobre la vida en La Matosa, el asesinato de la bruja del pueblo y sus relaciones con otros personajes. En su novela, Fernanda Melchor elabora un relato polifónico sobre varias dimensiones de la violencia y los lectores nos enteramos de un poco más, quizá, de lo que quisiéramos saber.

    Entre otras cosas, el libro recrea las relaciones violentas entre los habitantes de La Matosa; ahora, teniendo en cuenta el contexto en el que vivimos, ¿quién quiere ver algo así? El México en el que me ha tocado vivir es eso mismo, un caldo de violencias en el que estamos todos metidos hasta el cuello; sin embargo, Fernanda Melchor se las arregló para componer una obra magnífica con toda esa violencia. Esa es, precisamente, mi interpretación de este epígrafe que usa en su novela:

«He, too, has resigned his part
In the casual comedy;
He, too, has been change in his turn
Transformed utterly;
A terrible beauty is born.»
—W. B. Yeats¹

    A lo largo de los capítulos vamos acercándonos desde distintos enfoques al asesinato de la bruja, pasando leyendas, chismes, dimes y diretes. De esta manera, el relato se va construyendo a través de capas que nos aportan mayor información, pero no específicamente sobre la aparición del cadáver en el canal, sino sobre la cotidianidad de La Matosa, ese día a día violento, desgraciado y banal.

    Lo que más me gustó y por lo que recomiendo leer Temporada de huracanes es la construcción de los personajes: su lenguaje, sus personalidades, sus formas de relacionarse a partir de quienes son... Cada uno tiene su propia voz, su testimonio sesgado por quien es, lo que cree, lo que desea y lo que ha perdido. Este tipo de experiencias nos permiten a los lectores entrar en la piel de personajes que pueden ser muy distintos a nosotros, experimentar la vida de una forma ajena y, con suficiente suerte, ser capaces de ver las cosas de una forma diferente después de haberlo hecho. Temporada de huracanes es una obra de arte.

    Para terminar de divagar, comparto mi cita favorita del libro, que, a mi parecer, engloba no solo la idea central de la novela, sino también el mundo en el que vivimos hoy en México:

«de noche y a oscuras, parado frente al lavamanos, miraba largamente su reflejo sin encontrar la menor presencia de lo satánico, lo demoniaco, solo su cara ojerosa y mofletuda, la mirada torva de siempre, la imagen banal de lo cotidiano.»


________
¹     En la versión de Luis Miguel Aguilar:
      «Él, también, jugó su parte
      En la comedia fortuita;
      Él también y a su vez ha cambiado,
      Se transformó por completo:
      Una terrible belleza ha nacido.»

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