Notas sobre La pasión según G. H.
El último libro de 2020 de las Muchachas que Leen Muchachas fue La pasión según G. H. de Clarice Lispector. Una de mis compañeras lectoras me advirtió «aunque lo veas cortito, es un libro difícil, no te confíes» y le hice caso, tenía mucha razón.
Considero que esta fue solo mi primer lectura. Al principio de la novela, cuando no entendía nada, pensé que simplemente no la iba a entender, pero quería poder decir que la había leído —jajaja, la vanidad—. Más adelante empecé a identificarme con algunos fragmentos, a reconocer experiencias de mi propia vida y palabras para las situaciones que permanecían dentro de mí todavía en silencio. El remate vino cuando las Muchachas me compartieron esta cita de una entrevista que le hicieron a Clarice; ahí me di cuenta de que solo era mi primer lectura, una lectura que no podía ser más que exploratoria.
un profesor de portugués me dijo que ya lo leyó cuatro veces y no sabe de qué se trata. Al día siguiente, una joven de diecisiete años en la universidad me dijo que éste es su libro de cabecera. […] No es una cuestión de inteligencia, sino de sentir, de entrar en contacto.
¿Cuántas veces hay que leer La pasión según G. H.?
Más que leer este libro, diría que lo sentí. Realmente sentí que se comunicaba con ciertas partes de mi vida que me resulta difícil narrar o que nunca he sentido necesidad de poner en palabras. Más que una conversación, esta lectura fue un roce o una caricia muy profunda.
Sobre la dificultad para leer esta obra, quiero traer a colación una cita de la novela:
Sobre la dificultad para leer esta obra, quiero traer a colación una cita de la novela:
Todo lo que me caracteriza es solamente el modo como soy más fácilmente visible a los demás y como termino siendo superficialmente reconocible por mí. Así como existió el momento en que vi que la cucaracha es la cucaracha de todas las cucarachas, así quiero encontrar en mí misma la mujer de todas las mujeres.
Siento —no pienso— que esas mismas características, cuando nos las creemos, nos impiden interactuar con lo que es, de forma que obras como La pasión según G. H. nos parecen inaccesibles, herméticas, difíciles de leer. ¿Cómo sacar un mazo y destruir capas y capas de estuco que cubren lo que somos? ¿Cómo desarmar los bloques de lo que creemos que nos constituye para encontrar lo que verdaderamente somos? No sé, pero esta novela de Clarice Lispector se coló como la luz del sol por algún resquicio del edificio que soy y me inundó de calor.


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